Por Francisco Carranza
En la represa de Hidroprado, en el departamento del Tolima, el pasado fin de semana turistas y lugareños presenciaron el cierre de las ya conocidas travesías infantiles de la Escuela de Natación Infantil Burbujas de Bogotá.
28 niños, cuyas edades oscilaban entre los 6 y 14 años, a la cabeza de su director Carlos Niño, 8 instructores, un grupo de salvavidas, médicos y las autoridades de Armada Nacional, Policía y Defensa Civil, participaron de manera activa en este festival acuático para los pequeños deportistas.
A las 10 de la mañana se inició la travesía para los mas infantiles veteranos y con la represa en su plenitud, en las tibias aguas y con un día muy brillant, hicieron el recorrido de 2 kilómetros y 500 metros, en un tiempo de 1 Hora y 5 minutos, que se tornó en un verdadero carnaval para estos arrojados deportistas.
Veinte minutos después, en un tiempo de 52 minutos, 13 valientes primerizos, de los 6 a 11 años, y dada la magnitud de la represa, sacando a flote los conocimientos adquiridos en la escuela y haciendo gala de su confianza y tranquilidad personal, se lanzaron a las tibias aguas para desafiar los 1.200 metros que dista las orillas de la represa; muy emocionante, tanto para los infantiles delfines y sirenitas, como para sus padres, que ven la templanza de estos pequeños, que a pesar de sus corta edad, ya se retan en una aventura de tal magnitud que, para el común de la gente, parece imposible.
Montado en una barcaza de remo, tuve la oportunidad de palpar en forma directa cómo es el comportamiento de estos infantiles nadadores; es tanta la confianza de estos pequeños delfines y la comunicación con sus instructores, que en su lucha de avance, a físico pecho y de vez en cuando las brazadas para cambiar el ritmo, superaron el oleaje que producen las lanchas acompañantes.
Ellos, los delfine sy sirenitas, solamente se limitaban a comentar del delicioso helado que les esperaban al culminar su fascinante travesía. Travesía número 30 de los 36 años de la Fundación de escuela, la treintena que cierra con broche de oro porque en su mayoría, estos valerosos delfines que hoy son los hijos de aquellos primeros niños que iniciaron estos desafíos y que en 1996 le valió para Colombia y su director Carlos Niño un record Guinness, único en el mundo en travesías para niños.






















Dos oros para Carolina


