Había que celebrar, que darle vía libre a un sentimiento reprimido. No fue el título soñado, el de la Liga, pero al fin y al cabo era el momento para reencontrarse con la gloria y para poder alzar de nuevo una copa de campeón. Millonarios, después de diez años, como lo había hecho en la Copa Merconorte, volvió a brindarle una satisfacción a su sufrida hinchada, que se había acostumbrado a perder y a ver desde lejos el triunfo de sus rivales.
Pero esta vez, en la Copa Postobón, que le entregó un cupo para la Copa Suramericana del año 2012, fue diferente, y con idéntico marcador (1-0), tanto en Tunja como Bogotá, marcó la diferencia frente a un aguerrido Chicó y les permitió a sus fieles seguidores terminar con una sequía que parecía infinita.
El equipo del venezolano Richard Páez hizo bien la tarea. Primero en Tunja, en donde con gol del ídolo, Rafael Robayo, se trajo un valioso botín, y después en su casa, en el rejuvenecido estadio El Campín, en el mismo escenario que celebró su estrella número 12, en el año 1987, redondeando su paso por la Copa Postobón, esta vez con anotación de Máyer Candelo, un hombre que despertó polémica asu llegada, pero que gracias a la magia de su zurda fue recuperando el cariño de los aficionados.
El juego de esta noche, en un estadio vestido de azul por cada rincón, no fue brillante pero será recordado no como uno más, sino como el partido en el que Millonarios volvió por la senda victoriosa, tras años y años de fracasos y frustraciones. Por eso no sorprendió ver lágrimas en los rostros de niños, jóvenes, personas maduras e incluso hombres de la tercera edad que se habían acostumbrado a vivir de las glorias del pasado. Incluso, un buen número de los que estaban en El Campín no habían visto a su equipo del alma como campeón, pero esta noche parte de su sueño se convirtió en realidad y por eso celebraron a rabiar.
El partido quedará como anécdota y con seguridad dos jugadas quedarán para la historia. La primera, la del minuto 39 del segundo tiempo, una jugada no muy clara que terminó siendo sancionada como penalti por el árbitro Adrián Vélez. En ese instante, la zurda de Máyer no cumplió con su cometido y su remate terminó en las manos de Cristian Bonilla.
Y la segunda, en la que el destino quiso que los mismos protagonistas se volvieran a encontrar un minuto más tarde. Esta vez, el juvenil arquero, figura hasta ese momento del compromiso, falló en su saque y le dejó servido el balón a Máyer, quien esta vez movió su zurda con categoría y con un remate cruzado sentenció el compromiso y puso a celebrar una vez más a una hinchada sufrida a la que se le había olvidad pronunciar la palabra “campeón”.
Millonarios: Nelson Ramos; Lewis Ochoa, Alejandro Cichero, Pedro Franco y Járol Martínez; Juan Esteban Ortiz, Rafael Robayo, Luis Mosquera y Mayer Candelo; Édison Toloza y Erick Moreno. DT: Richard Páez.
Boyacá Chicó: Cristian Bonilla; Pedro Pino, Jhonny Mostacilla, Juan Galicia y Jhon Montaño; Yeison Gordillo, Jhonny Ramírez, Avimelet Rivas, Rafael Navarro y Edwin Móvil; José Correa. DT: Alberto Gamero.
Cmbios , Millonarios: José Luis Tancredi por Erick Moreno (58'), Elkin Blanco por Luis Mosquera (86') y José Mera por Mayer Candelo (89').
Cambios, Boyacá Chicó: Elvis Perlaza por Pedro Pino (24'), Diego Chica por Rafael Navarro (65') y Luis Mena por Edwin Móvil (78').
Gol: Candelo (84')




















Equidad picó en punta


