Terminó el sueño y se acabó la ilusión... La selección de Colombia Sub-20, que había despertado la pasión de todo el país, cayó derrotada 3-1 en El Campín ante México y le dijo adiós a la copa del mundo, en la fase de cuartos de final. Esta vez no hubo celebración y con el pasar de los minutos se fue diluyendo la posibilidad de llegar hasta el final de un torneo que se ha vivido con intensidad.
El fútbol, a veces, no tiene lógica, pero al fin y al cabo lo que vale es el gol y México fue efectivo cuando creó las opciones. Si bien Colombia en el primer tiempo fue el amplio dominador del compromiso y generó las mejores opciones, el resultado terminó a favor de los mexicanos, que en su primera aproximación al arco de Cristian Bonilla lograron desequilibrar el juego. Fue en el minuto 35, tras el cobro de un tiro libre desde el costado derecho, y después de que el técnico Juan Carlos Chávez envió all campo a Alan Pulido por Édson Rivera, cando Juan Cabezas cometió una falta dentro del área sobre Diego Reyes, que fue sancionada por el central Cuneyt Cakyr. Cobró Ulises Dávila y el balón pasó por debajo de la humanidad del arquero colombiano.
Demasiado premio, hasta ese momento, para un equipo que se había visto superado en todas las líneas por su rival y un castigo severo para el cuadro local, que se había cansado de generar opciones. Dos claras con el goledaor Muriel, a los minutos 11 y 20, con remates de larga distancia, que comenzaron a convertir en figura al l arquero José Rodríguez.
Remates que precedieron otras buenas oportunidades por el costado derecho, gracias a las proyecciones de Héctor Quiñones, quien al minuto 24, tras un pase de Ortega, tuvo la posibilidad de poner ganar a Colombia. Arias, por la izquierda, también generó peligro y habilitó a Muriel, pero otra vez el arquero manito salió airoso.
México, en el complemento, entendió el desespero de Colombia y comenzó a manejar el balón, se paró bien en el terreno de juego, utilizando el contragolpe como un arma letal. Pero nuevamente la lógica falló y cuando los manitos hacían mejor las cosas, se registró una jugada inesperada, al minuto 60. Duván Zapata ganó un balón y remató desde fuera del área, un tiro sin mucho peligro que inexplicablemente pasó por entre las piernas del golero Rodríguez, hasta ese entonces la figura del compromiso.
Un 1-1 que parecía enderezar el camino de los colombianos, un golpe anímico que esta vez no fue suficiuente para seguir de largo, pues México, nueve minutos más tarde, tras un tiro de esquina y con un golpe de cabeza de Édson Rivera, puso el 2-1 y abrió el camino de la clasificación.
Eduardo Lara, en su desespero, ingresó a Fabián Castillo y José Valencia. Sacó a Michael Ortega y Duván Zapata, pero en medio del desorden no pudo vulnerar la defensa mexicana, que consiguió el tercer gol al minuto 88, por intermedio de Rivera. Un 3-1 lapidario y contundente, un marcador severo y difíciul de asimilar para los dirigidos por Lara y en especial para los más de 40 aficionados que llegaron a El Campín con el deseo de ver a Colombia entre los cuatro finalistas del mundial.
Terminó el sueño antes de lo esperado y ahora México se irá a Pereira para enfrentar al ganador entre brasileños y españoles. Se fue Colombia, en medio de la tristeza y con la sensación de que hubiera podido llegar más lejos. Pero esta vez la suerte no alcanzó y los errores que habían ocultado las victorias, salieron a flote y terminaron por mostrar que para llegar hasta una final se necesita mucho más de lo que mostró el equipo de Eduardo Lara.





















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