
Tanto pasos como gotas de sudor cayeron en las calles de Girardot mientras caía el sol. La tradicional Carrera Internacional de atletismo de este municipio, en su edición 38, fue una combinación mística de sudor, lágrimas y dientes apretados en la que Ecuador y Colombia se llevaron los máximos galardones en varones y damas, respectivamente.
Miguel Almachi de Ecuador fue el gran ovacionado de la tarde de sábado en el municipio cundinamarqués, cuando pasó la línea de meta con un tiempo de 46,3 minutos en los que corrió 15 kilómetros.
“Esto se lo dedico al pueblo ecuatoriano que me ha apoyado desde siempre. Estoy orgulloso de haber triunfado en una prueba tan exigente con una humedad y temperatura tan alta. Que esto sirva para unir a nuestros pueblos”, dijo el ecuatoriano.
Por su parte la cuota colombiana, Erika Abril, entrenada por el profesor Álvaro Forero, ratificó el rótulo de favorita cuando paró el cronómetro en 35 minutos exactos. Esta boyacense comenzó el año con este triunfo y cerró el 2009 imponiéndose en la San Silvestre de Chía. “Me preparé a conciencia para esta prueba y ojalá se repitan más los triunfos”, expresó Abril.
El atletismo como muestra pura y natural del esfuerzo del ser humano, muestra diferentes rostros que dan, además de la virtud atlética, el color se la fuerza espiritual del ser humano.
Así fue como categorías que hasta ahora empiezan a soñar cruzaron la meta a la par de cuerpos con más de 60 años encima. Tanto unos como otros se llevaron premios que dieron crédito al espíritu olímpico de los participantes.
También triunfó el juego limpio porque el keniata, Erick Kipleting, quien era el favorito para imponerse en la competencia, abandonó la misma después de haber corrido los primeros cinco kilómetros.
¿Por qué? Porque mientras corría pensó en lago que le dijeron antes de la partida. Si no tenía la documentación completa, no podía recibir el premio. Resulta que el africano no tenía los papeles en su totalidad que lo avalaban para competir, al tratarse de un atleta de alto nivel.
Kipleting iba analizando la situación mientras corría el primer tramo del circuito y prefirió retirarse de la prueba para no perjudicar a su federación keniana de la disciplina ni la de Colombia.
Otro ganador fue el periodismo con el atleta, entrenado y analista del atletismo Álvaro Forero quien quiso poner a prueba su capacidad para narrar y relató y comentó todas las competencias desde las 1 de la tarde hasta las 6 sin parar.
Canas, arrugas y barraquera
José Vicente Gómez y Johnson Barón volvieron a cruzar la meta como lo han hecho desde hace más de cuarenta años. Gómez, con 68 ‘abriles’ encima, llegó al final apoyado en la muleta que lo acompaña hace 16.
“Soy en ateta que se inspira en Dios y todas las cosas que me ha dado, para seguir corriendo. Todavía tengo cerda para rato”, afirmó José Vicente.
Por su parte, Johnson corría por las calles del muy caluroso municipio al vaivén de su espesa barba, que seguramente le causaba más calor que a los demás competidores, pero su estímulo era aún más caliente: la vida misma. “Es un regalo de Dios que el yo viva, por eso es una ofrenda que le hago a Él como agradecimiento”.






















Carrera Atlética de Paipa


