En un mes se dará partida a la VII Carrera Ascenso Torre Colpatria. El próximo 8 de diciembre 5.000 participantes, entre aficionados y deportistas de élite, tratarán de conquistar la cima de este emblemático rascacielos para dejar inscrito su nombre en la historia de la competición.
Pero no solo será un momento de gloria personal (estimulado por premios de gran cuantía), ni tampoco otro evento inscrito en las páginas del deporte mundial (como parte del circuito internacional TowerRunning), sino una oportunidad de vida para decenas de niños colombianos que presentan labio o paladar hendidos.
De acuerdo con estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, la incidencia de labio y paladar hendidos es de 1,18 casos por cada 1.000 nacimientos en el mundo. Sobre anomalías craneofaciales en Colombia, el estudio de Muñoz habla de 1 caso por cada 1.015 nacimientos, de los cuales 1 de cada 500 corresponde a hendiduras.
Sea cual sea la cifra, las condiciones de vida de un niño afectado serán difíciles desde su nacimiento, llegando, incluso, a comprometer su existencia. Sin embargo, el ascenso a la Torre Colpatria también significa otras cosas: que el valor total de las inscripciones (de 12 mil pesos cada una) sea donado a la Fundación Operación Sonrisa Colombia y que, de esta forma, decenas de niños colombianos puedan mejorar ostensiblemente sus condiciones de vida.
Para Decibeles S.A. esa es una razón más que suficiente para patrocinar este evento. Si un aporte como el efectuado (gracias a una conexión positiva) resulta en la posibilidad de una cirugía reconstructiva, para ese niño, con seguridad, todo este esfuerzo habrá valido la pena.























Porvenir, en Estados Unidos


